Elementos clave de una buena gobernanza: misión, valores, ética, responsabilidades y compromisos
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Ser patrono o miembro de la junta directiva de una ONG: ¿qué implica el cargo?

Formar parte del patronato de una fundación o de la junta directiva de una asociación implica mucho más que apoyar una causa o asistir a reuniones. Además de cumplir sus obligaciones legales, quienes aceptan el cargo deben participar activamente, tomar decisiones informadas, supervisar la gestión y velar por el cumplimiento de la misión. Analizamos sus principales responsabilidades y las claves para ejercer un buen gobierno.

¿Cuáles son las funciones legales de los órganos de gobierno?

Las funciones legales de los órganos de gobierno dependen de la forma jurídica de la organización, de la normativa estatal o autonómica aplicable y de sus estatutos.

En las fundaciones, el patronato es el órgano de gobierno y representación. La ley le encomienda cumplir los fines fundacionales y administrar con diligencia los bienes y derechos de la entidad. También le corresponde aprobar las cuentas anuales, elaborar y remitir al Protectorado el plan de actuación y adoptar determinadas decisiones sobre el patrimonio de la fundación. Asimismo, acuerda la modificación de los estatutos, la fusión o la extinción en los casos y con los requisitos legalmente establecidos.

En las asociaciones, la distribución de competencias es diferente. La asamblea general es el órgano supremo de gobierno y debe reunirse, al menos, una vez al año. Le corresponde aprobar anualmente las cuentas y adoptar otras decisiones que la ley o los estatutos reservan a la asamblea, como la modificación de los estatutos o la disolución de la entidad.

La asociación debe contar también con un órgano de representación, denominado habitualmente junta directiva. De acuerdo con la ley, este órgano gestiona y representa los intereses de la asociación siguiendo las disposiciones y directrices de la asamblea general. Salvo que los estatutos establezcan otra cosa, sus facultades se extienden a los actos propios de los fines de la asociación que no requieran la autorización expresa de la asamblea.

¿Qué responsabilidad legal asumen los patronos y los miembros de junta directiva?

Las obligaciones no corresponden únicamente al órgano como conjunto. Quienes aceptan ser patronos o miembros de una junta directiva asumen también responsabilidades individuales.

Los patronos y miembros de la junta directiva deben desempeñar el cargo con la diligencia de un representante leal. Pueden responder frente a la organización por los daños y perjuicios causados mediante actos contrarios a la ley o a los estatutos, o realizados sin la diligencia exigible.

Formar parte de un patronato o de una junta directiva no consiste, por tanto, únicamente en ostentar un cargo o asistir a sus reuniones. La ley exige actuar con diligencia y conforme a la normativa y a los estatutos. En la práctica, esto requiere conocer los asuntos sometidos a decisión y participar responsablemente en los acuerdos.

El marco general de estas funciones y responsabilidades se encuentra en la Ley 50/2002, de Fundaciones y en la Ley Orgánica 1/2002, reguladora del Derecho de Asociación, sin perjuicio de la normativa autonómica aplicable y de lo establecido en los estatutos de cada organización.

Si quieres conocer con más detalle cómo se organizan y funcionan estos órganos, puedes consultar nuestro artículo Cómo funcionan los órganos de gobierno de una ONG.

El buen gobierno va más allá del cumplimiento legal

 Ejercer adecuadamente su responsabilidad requiere también compromiso, participación y conocimiento de la organización. La ley establece unos mínimos, pero cumplirlos no garantiza por sí solo un buen gobierno.

Las personas que forman parte de un órgano de gobierno deben asumir un papel activo y dedicar el tiempo necesario al ejercicio del cargo. No basta con asistir a las reuniones o aprobar las propuestas que se presentan. Una participación responsable implica:

  • Conocer la organización, su actividad y el contexto en el que trabaja.
  • Preparar las reuniones y asistir regularmente.
  • Solicitar y analizar la información antes de tomar decisiones.
  • Participar activamente en las deliberaciones.
  • Hacer las preguntas necesarias y manifestar las discrepancias cuando existan.
  • Aportar conocimientos y experiencia al conjunto del órgano.
  • Hacer seguimiento de las decisiones adoptadas.
  • Evaluar periódicamente el funcionamiento del propio órgano de gobierno.

Esta implicación permite que las decisiones sean colectivas, informadas y orientadas al interés de la organización. También evita que el órgano se limite a validar de manera formal las propuestas de la dirección o del equipo profesional.

Para profundizar en el funcionamiento y las características de los órganos de gobierno de las ONG, puedes consultar nuestro Estudio de Gobernanza, que analiza aspectos relacionados con la composición, el funcionamiento y la participación de los órganos de gobierno del sector.

¿Qué debe supervisar el órgano de gobierno de una ONG?

El órgano de gobierno debe supervisar los aspectos esenciales de la organización y comprobar que esta cumple su misión, sus obligaciones y los acuerdos adoptados. La labor de supervisión abarca diferentes ámbitos.

  • La estrategia y el cumplimiento de la misión: el órgano de gobierno debe participar en la definición o aprobación de la estrategia, de acuerdo con sus competencias, y hacer un seguimiento periódico de su ejecución. Esto implica comprobar que las actividades y decisiones se mantienen alineadas con la misión y los fines de la entidad, valorar los resultados y el impacto alcanzados y, cuando sea necesario, promover ajustes.
  • La situación económica: el órgano de gobierno debe conocer la situación económica de la organización y hacer un seguimiento de su evolución. No se trata únicamente de revisar y, cuando corresponda, aprobar los presupuestos y las cuentas. Es importante comprender la información económica, conocer los principales recursos y gastos de la entidad y valorar aquellos aspectos que puedan afectar a su sostenibilidad.
  • Los riesgos: toda organización está expuesta a riesgos. Pueden ser financieros, operativos, legales o reputacionales, entre otros. El órgano de gobierno debe conocer los riesgos relevantes para la entidad y asegurarse de que existen medidas adecuadas para prevenirlos o reducir sus posibles consecuencias. También debe prestar atención a posibles conflictos de interés y a los mecanismos establecidos para identificarlos y gestionarlos.
  • La dirección y el equipo profesional: el órgano de gobierno debe supervisar la labor de la dirección y evaluar su desempeño, respetando su autonomía en la gestión cotidiana. Cuando esta competencia le corresponda, también será responsable de nombrar o cesar a la dirección.
  • La existencia de controles adecuados: el órgano de gobierno debe asegurarse de que la organización cuenta con mecanismos adecuados para proteger sus recursos, cumplir sus obligaciones y prevenir posibles irregularidades. Estos controles deben ser proporcionales a las características y necesidades de cada entidad.

¿Cuál es la diferencia entre gobernar y gestionar una ONG?

Gobernar y gestionar son funciones diferentes, aunque necesitan estar estrechamente coordinadas. El órgano de gobierno define o aprueba las orientaciones generales, adopta las decisiones que le atribuyen la ley y los estatutos y supervisa la marcha de la organización. La dirección y el equipo profesional, cuando existen, preparan propuestas, ejecutan los acuerdos y se ocupan de la gestión cotidiana.

Esta distribución permite que el órgano de gobierno mantenga una visión global y ejerza adecuadamente su función de supervisión, sin sustituir al equipo profesional ni intervenir de forma innecesaria en su trabajo diario. A su vez, la dirección debe facilitar al órgano de gobierno información suficiente, clara y oportuna para que pueda conocer la situación de la entidad, valorar los resultados y tomar decisiones fundamentadas.

La delegación de tareas de gestión no elimina la responsabilidad del órgano de gobierno sobre las funciones que legal o estatutariamente le corresponden. Por ello, resulta importante definir con claridad qué decisiones corresponden a cada parte, cómo se informa al órgano de gobierno y qué asuntos deben someterse a su aprobación o conocimiento. La relación entre ambos ámbitos debe basarse en la confianza, la comunicación, el respeto a sus respectivas responsabilidades y la rendición de cuentas.

¿Por qué es importante el buen gobierno en una ONG?

Un órgano de gobierno comprometido contribuye a proteger la misión de la organización, favorecer una gestión responsable de sus recursos y fortalecer su sostenibilidad.

Estos aspectos forman parte de los elementos que permiten valorar cómo funciona una organización y cómo ejerce sus responsabilidades de gobierno. Los 9 Principios de Transparencia y Buenas Prácticas de Fundación Lealtad incluyen criterios relacionados con el funcionamiento del órgano de gobierno y con otros ámbitos fundamentales para la transparencia y la buena gestión de las ONG. Si quieres conocer las organizaciones que cumplen los 9 Principios, puedes consultar nuestro Buscador de ONG y encontrar entidades por causa, ámbito de actuación, ubicación o forma de colaboración.

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